jueves, 25 de agosto de 2011

Frustración Positiva

Estoy en el extranjero ordenando ideas. Ahora toca mi ya conocida racionalización empírica.

Cuando escribo, no suelo cerrar las historias pero quizás haya llegado el momento de cerrar ese capítulo en el que en los últimos años solo he sabido describir tristeza y desatar compasión en quien menos deseaba.

Son las cinco de la madrugada y no puedo dormir porque me siento estúpida hasta la saciedad. No se que he pretendido estas decenas de meses, estoy casi segura de que mi carácter soñador me ha traicionado cada vez más hasta crear ese presente paralelo onírico y llegar a ser enfermizo.

Muy pocas veces quise pararme a pensar en lo que habría pasado por su cabeza. Los años van transformando mi recuerdo en una vanalidad inmadura y por nuestro presente solo...ceniza.
Soy ceniza. La ceniza no vuelve arder. La ceniza es alegoria de muerte, por ella solo se puede sentir resignación y pena. En algún momento empecé a consumirme por completo en su cabeza y no me di cuenta. Me siento tan idiota, viviendo siempre en este corazón introvertido rodeado de charlatana literatura.

Esto me hace replantearme de nuevo por qué soy tan distinta de mí. La María que escribe es totalmente diferente a la que interactúa. Esto viene a significar que nunca sabré transmitir a un receptor específico lo que escribo porque siempre termino escondiéndome entre bromas y mi voz chillona con acento andaluz, que no puede ser tomada en serio por nadie.

Ahora mismo, solo puedo sentir vergüenza, autohumillación y una profunda desilusión recubriendo mis antiguos comportamientos.

Sin embargo, esos mismos sentimientos me han hecho darme de bruces con realidades pasadas muy desagradables. Lo necesitaba para salir de mi agujero de recuerdos idealizados. Todavía no estoy fuera pero ya puedo empezar a escalarlo.

Y aun así, creo que pude sentir desde el fondo, rozando mi oído, un olvidado " te quiero."

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