sábado, 16 de junio de 2018

Lo que cambia y lo que persiste

- ¿No quieres ser famoso?

- Jesucristo es la persona más famosa del mundo y probablemente no se pareció en nada a la imagen que tenemos de él.

Estábamos sentados de espaldas al Guadaquivir cordobés, el que se entremezcla con la maleza, el que no es navegable, el de los molinos rotos, el del agua marrón y turbia, el de la mezquita y el que siempre está "pabajo". Yo estaba mirando a la esquina de un restaurante y pensaba que tenías razón. Y sigues teniendo razón.

Aunque siga intentando olvidarte, olvidar en general, persistes como los puentes romanos, como persisten las piedras de aquellos bancos. Qué triste se me hace tu fama, qué diferente eres de todo aquello que recuerdo. Y cuánto me costó asumir que solo has de existir en mis sueños, en forma de paraíso de veinte segundos o de pesadilla para toda la vida, en la que tú y tu pareja me mostráis un anillo de casados en el dedo anular, en la que yo intento ser feliz y natural y acabo estallando en lágrimas y desesperación.

La pérdida.

La disociación.

El desapego. 

Saber qué es potencialmente real y qué no lo es. Recabar, rescatar la fuerza del recuerdo del sufrimiento para poder vivir en paz. Aceptar que en mi vida, la realidad se hace sueño, y a guardarlos en el lugar que les corresponde, en mi cabeza y en palabras que aplastan y aglutinan tu esencia.

Sé mi sueño y sé mi realidad. 

Y tú quieres realidad sin mi sueño.

Y yo prefiero los sueños (con o sin realidad).

Y tú no puedes entrar en mis sueños sino a través de mi realidad.

Sabes bien que hablo de esos sueños atemporales, los que persisten, como los veranos de Sevilla, mientras enfrentamos el miedo al cambio de realidad. 

jueves, 14 de junio de 2018

Cumplido

- Eres una mujer entre cuatro mil millones.
- Bueno, aparentemente ella también.
- Eso no es posible, no hay 8 mil millones de mujeres en el mundo.

domingo, 10 de junio de 2018

¿Qué es una fecha límite?

¿Qué es aprendido y qué es intrínseco?

¿Cuál es la diferencia entre la dignidad y la soberbia?

¿Qué es frustración y qué incertidumbre?

¿Qué separa al amor del respeto?

Una fecha límite en inglés es una deadline, lo que me parece una definición extremadamente precisa. Llegados a la fecha límite, existe la posibilidad de que algo muera, a veces esta posibilidad es una certitud. No importa si sabes o no la existencia de esa deadline, existe igual, basta que alguien pertinente la haya establecido. El efecto de ignorarla es en sí una respuesta negativa a la pregunta que plantea.

Una fecha límite es a la vez terrorífica y tranquilizadora. Ante la fatalidad, sabes que la espera está acotada. Por tanto sabes, de alguna manera, que la dicha no está infinitamente lejos.  No posponer una deadline requiere mucho coraje, quizá el mismo que ser capaz de adelantarla en algunas ocasiones. 

Tengo algunos bucles if en mi cabeza, que no son reprogramables y que adelantarán esta fecha sin lugar a dudas. Cosas que harán estallar la incertidumbre en lágrimas, aunque no sepa si es una reacción aprendida o intrínseca. Y entonces conservaré mi dignidad o mi soberbia, o ambas. Y amaré y respetaré a mí y a los demás desde mi coherencia, porque es lo único que de mí depende.


Si estos bucles no se activan, el momento vendrá dado por el calendario, por la decepción y por la cobardía. Vendrá acompañado de voces que me susurraran en todos los idiomas que conozco:

"Parece que no mereces la pena, la pena real, el sacrificio, la vergüenza. Parece que solo vales para alegrar, siempre que ocupes el lugar fácil y cómodo, muchas veces en la oscuridad."

Y lo aceptaré con una sonrisa, porque el tiempo me lo habrá permitido y porque qué más puedo hacer. Y entregaré la documentación pertinente, que seguramente tendrá errores, porque soy muy despistada.  







sábado, 9 de junio de 2018

Rescatándote lo bueno de mi memoria

Me he puesto ha recordar mis primeros besos y con pena he caído en la cuenta de que algunos no los recuerdo. Otros, como el tuyo, no los había recordado más que dos o tres veces y ahora han vuelto a mi memoria. Y me paro a pensar que pocas veces he escrito aquí sobre ti, cuando fuiste una de las parejas que he tenido que me han dado más pequeños momentos felices y menos tragedias. 

Y aquí estoy, escribiendo esto, queriendo redimirme de ello. Pensando que mi atracción por ti se borró, cuando me di de bruces con tu inmadurez y con tu familia. Pensando que la vida habría de romper nuestra amistad y nuestro pequeño grupo de amigos, por ser tan tan tan diferentes, a pesar de haber nacido en la misma provincia. Porque más tarde me enamoré perdidamente e imposiblemente de otra persona. Pensado cómo después no querrías hablarme nunca más. 

Y por supuesto pensando en cómo nos empezamos a poner nerviosos cuando nos dimos cuenta de que nos gustábamos, cómo nos escurríamos en la residencia del otro, cómo cualquier plan se convertía en una buena idea contigo a mi lado, cómo devorábamos cualquier serie, cómo encajábamos nuestros cuerpos para dormir  cualquier hora del día, cuando no se nos ocurría nada que hacer, cómo adorábamos a nuestros amigos en común, cómo me apoyaste en los momentos difíciles y por supuesto, cómo nos besamos en tu coche, junto a la dársena, aquel febrero. 

viernes, 1 de junio de 2018

Nunca soy suficiente

27 de enero de 2017

Te quise tanto que mis sueños no te olvidan, que aún me duele tu rechazo, aunque sea una rechazo camuflado de paternalismo.

Tengo tus expresiones, tu esencia, tus modos taladrados en el cráneo, de adentro hacia afuera. Y es que, aunque duermas con otras mujeres tengo la certeza de que sigues lleno de sentimientos que te acuchillan.

En mis sueños voy a tu rescate, a susurrarte al oído palabras de ánimo que malinterpretas para ridiculizarme, para darte la oportunidad de rechazarme una vez más, para crearme otra certeza: Que no he sido la que más te ha amado, ni a la que más has querido.

lunes, 28 de mayo de 2018

Estudiarse el amor de memoria

Escribir las caricias como si fueran un dictado del colegio, con puntos seguidos, puntos aparte, punto final.

Reescribirlas en casa, porque entran en el examen del lunes.

Poseerlas, vomitarlas, diseccionarlas, agotarlas hasta que pierdan el sentido. Romperlas hasta que sepan a derrota.

Y navegar de nuevo en mi corazón-coraza, mientras espero que resucite mi maestra.

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