martes, 3 de abril de 2018

Jugamos al pilla-pilla con 14 años

Tu imagen, la reencarnación de Jim Morrison, está atascada en un tiempo banal. Los 2000, que fueron ayer, son los 60 de verdad, lo de Estados Unidos, perdidos en nuestra rebeldía.

Hace mucho tiempo que no escucho música. No si es por falta de tiempo o por falta de ilusión.

"Hay cosas conocidas y cosas desconocidas y entre ellas... las puertas". Las puertas de la percepción.

¿Te acuerdas de cuando casi todo era desconocido? Parecía que hubiera un festival oscuro al otro lado de las puertas. Y rompíamos, discretamente, desde nuestra posición de adolescentes de la clase media, los moldes de la sociedad de nuestro barrio.

Pero claro, tus padres escuchaban Led Zeppelin. Así cualquiera.

Cuánto me hubiera gustado significar para ti lo que tú y el Classic Rock significásteis para mí.

Ahora soy todo lo que soñé ser. Todo lo que soy es Sevilla, es París, es Rennes, es Sevilla una y mil veces. Todo lo que fuimos es Córdoba. Todo lo que eres es Madrid.

Ya no sé lo que eres. Pero todo lo que fuimos también es parte de lo que soy. Gracias.

jueves, 1 de marzo de 2018

Venga

De mi desilusión nace la fascinación por la tergiversación de la memoria. De mi decepción, el autoconvencimiento de que el pasado es inmutable. También creo que los locos de hoy éramos los engañados de ayer. 

- Siento que no estés bien, puta loca.
- Gracias, gracias.

No me escuchas, no me quieres. 

Y lo que pasa con quien piensa que el amor es algún tipo de juego, con quien nos usa como fichas de un tablero, es que, no puede ganar siempre.

- "Todo lo que juegues, dalo por perdido."
- Dame por perdida, imbécil.

lunes, 22 de enero de 2018

Vivir sola

Estoy así porque los demás me ven de esa manera.

Por eso no quiero vivir con nadie, porque en la medida que se reflejan en alguien mis problemas, se intensifican.

No quiero que me ayudes, quiero estar sola. Porque en soledad es como se me desabrocha la chaqueta del personaje que me acompaña.

Y nadie me ve de ninguna manera. Así que estoy bien.

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En otro orden de cosas, ya he entendido que me odiabas. Antes de dejar de quererme, ya me odiabas con toda tu alma, ya te molestaban mis ires y venires, mis desenfados y mis bromas.
No podías soportarme. Y lo peor es que pensabas que me querías. A tu edad.

Los cuadraditos de la acera rompieron el motor

Lourdes llevaba ya como quince hijos en su haber y a estas alturas de la película no le importaba para nada experimentar. Así que allí estaba su bebé de dos meses en aquel dispositivo de movimiento autónomo. En la casa funcionaba bien, más o menos como el robot de limpieza, pero en la calle la cosa se complicaba. La chiquilla estuvo al borde de caerse en dos o tres arriates.

Mientras tanto, la otra parte de la familia había ido al local de videojuegos, con los cedés debajo del brazo. No pensaron que las videoconsolas no eran compatibles y, tras pelearse un buen rato con el dueño, optaron por tomarse un chocolate caliente. 

No estuvo mal. Al fin y al cabo habían estado en familia.

jueves, 11 de enero de 2018

Venecia

Antes de irme déjame decirte que recuerdo Venecia. Y lo hago no como la romántica y turísitica. La recuerdo en cierta manera como una ciudad normal, donde pasear por las calles desiertas, las de los tendederos de la gente que no puede comprar ni en los mercados abarrotados de visitantes porque no tienen dinero, las calles de las barquillas rotas.

Déjame decirte, sin que nunca te enteres, que Venecia es un laberinto de italianos normales haciendo carreras de orientación por la noche. Venecia es que le preguntes a una señora mayor que donde podemos comer, y que ella se asuste porque no le suele hablar nadie, que te ofrezca un plato de pasta.

Venezia è amarci col nostro italiano che non è perfetto, ma è nostro.

Venecia es tener una foto en la que me veo mirándote e imaginando un futuro juntos, es atraparte en un viaje de un día y sin hoteles. Es pedir un café en la barra de un restaurante caro, por la cara, y que la camarera te cuente cómo la ciudad está muriendo de éxito, como nunca más será lo que era.

Venecia nunca más será Venecia.


jueves, 4 de enero de 2018

Me veo

Tengo tiempo de enredarme
en el hastío de medio sonreírte
de ser mitad huella
en hojas de algodón vacío
de ser mitad objeto
de una compasión impronunciable.

¿Te has roto de pena?
¿Te has ahogado en el silencio?
Preguntas a la estatua de tus entrañas,
a la inamovible y descabezada.

Te respondo que estallé
en la libertad solitaria
con mis expresiones recogidas.
Que quiero estar en esta brecha
de tiempo que no habrá de existir.
Que no puedo eternizarme,
y que entenderlo me serena.

Mas no me oyes
porque no hablo,
y solo alcanzo a balbucear
que no,
que no me pasa nada.

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