martes, 22 de agosto de 2017

Cuánto te quise

Tengo derecho a atesorar los momentos antiguos, a revivirlos sin pena. Mi alma le sonríe a tu recuerdo, tan inexistente como tu amor por mí. Y no me importa, porque he aprendido a vivir en la integración  que me hace feliz.

Por un lado, mi pasado ya no convive con mi futuro. Ya no me pone una soga al cuello repitiéndome que nada será como antes. Por otro, hago mi pasado parte de mi presente,  parte de mí.  Ya no rechazo los recuerdos felices que me causaban dolor, ni los recuerdos dolorosos que me avergonzaban.

Los recuerdos de mis emociones y mis derrotas no merecen ser olvidados. Teniéndolos conmigo, sin dolor, es como seguiré mi vida.

Y ahora por eso puedo vernos frente a frente en el Automático, mirándonos a los ojos, cogiéndonos de la mano por encima de una mesa que han cambiado de sitio.  Por eso ahora puedo cerrar los ojos y sentirme abrumada por el escalofrío que tus ojos me causaban al contemplarme. Y sonrío, porque lo puedo sentir real.

Te puedo sentir inmortal e infinito en ese momento de mi memoria.

domingo, 20 de agosto de 2017

Sueño de tu recuerdo caduco y actualizado

El actor me hizo soñar contigo.

Como antes, mi amigo me amaba. Había arriesgado su cordura por mí.

Como hace una década, viniste a quitarme mi vida. Y yo, feliz, me fui contigo. Me fui como la adolescente que dentro de mí siempre aspiro a ser. Trepé por el éxtasis de tu abundante cabello, me sumergí en el zumo de tu media naranja.

Te besé en la cocina. Y entonces, por primera vez, sentí vacío al lado de tu recuerdo. Tus labios me supieron a ceniza congelada. Te amaba, tenía que amarte, por tradición inventada. Y sin embargo, nuestro pasado me estaba robando el destino.

Desperté y me alegré de saberme soltera.

Ojalá siempre te ame, ojalá siempre seamos ceniza.

Ojalá no vuelvan a echar en la tele una peli de Alejo Sauras.

sábado, 19 de agosto de 2017

Todos somos iguales

He pagado por todas ellas. He sido, en cierta manera, cada una de ellas. He pagados sus celos, me he cobrado los tuyos. Me he cobrado también tu miedo y tu huída, y te he devuelto la mía.

Me estuve gastando millones en demostrarte mi unicidad y casi pierdo la existencia.

No me di cuenta de que si las ves a ellas en mí, es porque no me ves.

Pero yo no soy nadie para decirte esto, porque eres al menos dos personas.


martes, 1 de agosto de 2017

El derecho de sentirme frágil sin sentirme culpable

Mi error no fue amarte, sino pensar que me habías desentrañado. En mi vanidad no vi que tú solo necesitabas un delirio fugaz, y que en ningún caso soñarías conmigo. Y ahora me da pena haberme endurecido y ser más real, aunque no me arrepiento. Y ya solo sueño contigo con los ojos cerrados, como cuando beso. 

Pero ya sé que no me viste, que me creaste a voluntad de tu fantasía y yo te ayudé. Sé que cuando quise abrazarte el alma me rechazaste. Mi fragilidad puede ser aterradora, no te culpo. 

Me toco los brazos y me siento verdadera. Ahora quiero sentirme digna de mí.

viernes, 28 de julio de 2017

Sigamos así

Me alegra comprobar que los años no borran nuestra manera de sonreírnos, cuando lo hacemos los dos.

Te independizas, por unos segundos, de los perfumes, de los desplantes, de mis fracasos y mis errores.

Y quieres ser puro. 
Y yo te lo acepto. 

Porque puedo apreciarte de forma serena y eso no me duele.  

Felicidades o auguri

Creo que, de alguna manera, reprimes un grito y oprimes mi oído.
Una vez me dijiste que yo te conocía.  Eso me pareció cruel.
Creo que, en lo más profundo de tu ser, nunca quisiste que te conociera.
Una vez me dijiste que me echabas de menos. Y aunque fuese verdad, no lo era.
Creo que, dime si me equivoco, nunca quisiste sentirte responsable de amarme.
Una vez me dijiste que lo sentías. Eso me pareció frío, porque nunca intentaste ponerte en mi lugar.


Yo jamás te pedí nada.
Yo no te pedí que dedujeses sentimientos que no eran tales, sino maneras de recordarme quién soy.
Yo no te pedí noches en vela, tampoco te pedí que pararan.
Yo no quería tu perdón, yo no quería tu compasión, yo no quería ni siquiera conocerte.


Pero sí esperaba,  erróneamente, cohesión y coherencia.
Y aunque nunca percibí mentiras, me pareces deshonesto.
Y me pareces un cobarde.

Supongo que lo hicimos lo mejor que pudimos para no hacernos daño.
Pero yo sigo sintiendo que viví una farsa, de la que me siento enormemente responsable.




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