sábado, 24 de septiembre de 2016

Uf

A veces quiero escribir, escribirte, escribirme. Y no puedo. Me veo escribiendo y borrando. Pensando que no merece la pena decir eso, decirte aquello, decirme lo otro. 

Y decido que, en estas circunstancias, nadie merece conocerme mejor. Ni siquiera yo misma. 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Nadie tenía ganas de hablar

Azahara estaba contentísima de poder pasar un tiempo en el cortijo, no quería irse de allí. Envidiaba mitad el cortijo y mitad la vida del matemático que allí vivía. No hacía más que repetir sus ventajas. El padre salió en mi busca, para poder enseñarme sus instrumentos musicales. Cuando llegamos al cobertizo, sólo quedaba el esqueleto de un arpa.

"Todo se quemó en el incendio. De hecho, ésta no es nuestra casa. Es la de enfrente. "


Habían pintado el arpa con pintura blanca. Todo era blanco, como el azahar.

martes, 20 de septiembre de 2016

Recordando a mis amigos

     Hoy he tenido un sueño lleno de turbulencias y no me he despertado en calma. Recuerdo entonces el sueño de otro. En realidad no recuerdo el sueño, pero recuerdo cómo se sentía, y estoy casi segura de que el mismo propietario de esa sensación no la recuerda. Quizás ni siquiera recuerda haberla inventado en aquel haiku del colegio.

     Entonces empiezo a recodar más textos y momentos asociados. me acuerdo el microrrelato de mi compañero Jose María, que hablaba de aquel hombre que dejó de fumar, porque murió. Y sonrío al rememorar la "guasa", los dinosaurios y los pokémon de Jesús.  Y, sobre todo, recuerdo las rosas amargas de Ismael.

     Recuerdo esos detalles y no otros. Unos detalles que seguramente estarían muertos de no ser por mí y, quizás, algún otro. Recuerdo, a veces, muy de vez en cuando, a mis amigos de la infancia. Me pregunto, siempre que recuerdo, si mi sexo hubiese sido el opuesto, si no los hubiera perdido al dejar de ser niños. 


     No sé, supongo que sí. Aunque ser mujer y la primera de la clase nunca ayudó mucho. Tuve que empezar muchas veces de nuevo para volver a querer a mis amigos de ahora como quería a los de entonces. Sin contrato. 

lunes, 19 de septiembre de 2016

Gluglú

Estás con el agua al cuello, pero tienes los pies secos. Te vas a ahogar. O quizá sea yo la que se ahogue, en un intento de comprender esta metáfora, al cambiarme por ti.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Una de dos

El  sueño se me escapa de los labios y ya no puede escribirse.

¿Cómo vas a leer lo que te digo, si somos dos personas diferentes? ¿Cómo vas a meter nada en una intersección vacía? ¿Cómo escribir lo que ya he destrozado con mi voz?

lunes, 12 de septiembre de 2016

Federico

    Federico ya estaba marcado, y con razón. Todavía recordaba aquel laberinto, en el que se había cruzado con una de las gemelas, toda vestidita de blanco. A ella se le cayó una foto, la foto de su primera comunión, y él quedó embelesado. Lo juzgaron de manera imprecisa. Se decía que había perseguido la foto durante años, en su busca, hasta que llegó al enorme salón. 

      En el salón había un río, que podría ser de chocolate, igual que el barco atracado en él podría ser el de Willy Wonka. Federico subió el puente y miró a todas las señoras que había en el barco, y todas lo miraron a él, embelesadas. No podían dejar de comérselo con la mirada, como si él hubiese absorbido la esencia de aquella estampita. Entonces, las persianas empezaron a cerrarse. Al cabo de unos minutos, un hilo de luz iluminaba los ojos de las señoras, el resto era todo oscuridad.

     El barco comenzó a retroceder. Ellas, en su enamoramiento inexplicable, estaban aterrorizadas. Federico se partía de la risa. 

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