domingo, 19 de febrero de 2012

Hella

Hella no era muy alta pero sabía mirar por encima del hombro a los demás. Solo vivía de noche, nunca recordaba los días. No era de ningún país, pero paradójicamente se sentía orgullosa de ser de su tierra, decía. Una de las noches en las que Hella vivía, un chico hechicero en un bosque se coló en mis pensamientos, quería que oyese todo lo que su mente hilaba.

"Es ahora o nunca" pensaba,
"Pero no puedo, es tarde, y hay que decidir."

"Corre, corre" le dije "o nunca la encontrarás."

Y el chico se apresuró a esquivar los troncos de los árboles, hasta que el rostro de Hella y su embarazo de siete meses quedaron frente a él, pero cuando fue a despegar los labios el paisaje se fundió en negro.


Siempre los fundidos en negro...

En cualquier caso el tiempo de la historia iba más deprisa que nunca y diez años habían pasado. Hella se había pasado cada mes de cada año pensando cada vez más en el chico que posiblemente se había convertido en un hombre y él cada vez menos en la niña del nombre con falta de ortografía.
Hella se había prometido con las eventualidades llenas de promesas, resignándose a pasar cada año por encontronazos vacíos. Y de él no se sabía nada emocional, si acaso que, contra todo pronóstico, se había prometido de verdad.


Y de nuevo una mesa de madera de un bar los volvía a reunir. Estaban los dos solos y no podía evitar mostrar una simpatía forzada, demasiado espontánea quizás. Viajes y estudios, los temas de conversación no habían cambiado pero algo sí que era diferente. Él se inclinó, como pidiendo un beso cómplice. Creo recordar que no era un beso de película, sino uno de esos besos que solo ocurren en la vida real. "Un beso de de esos de hace diez años, como si el tiempo no hubiera pasado" pensó Hella.


Y de nuevo, cuando sus labios se rozaron, hubo otro fundido en negro, aunque en el cerebro de Hella. La cruda realidad se les echó encima en forma de prometida y novio eventual. Encantadores, hicieron que me despertara.

"Espero, de todo corazón, que al menos uno de los dos sea feliz."


miércoles, 25 de enero de 2012

Cruces de Caminos

Seguir el caminode frente
mirando atrás, pensando en Nietzsche
en que la senda es cíclica y
se cruza con ella misma.

Un camino que, imagino
es de baldosas amarillas
y también de albero,
con un Jesucristo de dibujos animados
caminando conmigo.
Creo que vi veinte veces
Mago de Oz en el pueblo
y que de pequeños nos hacían colorear
en la Iglesia demasiados cuentos.

Y recuerdo una voz que me dice,
"Tranquila, no se ha olvidado
de Friedrich y de sus frases.
Seguro que un día tus baldosas
se entremezclan en su ciclo.
Mientras tanto haz tu vida
sin pensar en cruces de caminos,
ignorando los pasados,
y no invoques los futuros"

¿Pero cómo se hace eso?
He preguntado a peregrinos
¿Cómo evitar la esperanza,
y no desesperarse al comprobar,
que la única ilusión que alcanzas
son retazos de carteles raídos?
Señales que te indican,
"Toma esta salida,
debes cambiar de camino
pero el desvío lo perdiste
en un maldito parque oscuro."

Y entonces me muestran
su camino de cosas extrañas
con cruces que me enfurecen
discusiones internas
que nunca acaban.
Y es cuando vuelvo a pensar
en las teorías matemáticas:
"Ojalá el mundo sea proyectivo
y el paralelismo cosa de hadas,
y nos encontremos en el punto de corte original
o, sin filosofía, en el hiperplano del infinito"

miércoles, 18 de enero de 2012

Salón

Esta noche he sido tremendamente feliz, como en tantas otras noches he cumplido un sueño.

Estoy harta de tener sueños de los que no quiero despertar, de saber que sólo podré sentir en ellos.

No me ayuda a querer vivir en la realidad.

sábado, 14 de enero de 2012

Cuatro Japonesas

Quizá fuéramos los últimos en salir de la facultad. Seguramente, ya que casi todas las luces estaban apagadas. Nos despedimos, era hora de volver a casa.

Ya era de noche, supongo que porque estábamos en Enero. Las luces de la calle eran naranjas, las odiaba, siempre me habían producido una especie de fobia, aunque no tanto como las luces blancas de las farolas, esas me producían un desasosiego intenso.

Me llené de valor y comencé a avanzar por una calle residencial, bastante ancha. Pero apenas había dado unos pasos me tope con cuatro mujeres que, inmóviles, me daban la espalda. Estaban en hilera y producían un fuerza invisible muy extraña que no me permitía acercarme. Tenían un moño muy grande e iban ataviadas con kimonos. Entre ellas se esparcían y flotaban flores de cerezo.

Al retroceder, algo asustada, un hombre casi me enviste con el coche. Insistía en que me subiera con él, pero sus intenciones no parecían nada buenas. Las japonesas me interrumpían el paso así que solo me quedaba volver a la calle principal mientras el tipo del coche me perseguía.


Allí, en el semáforo, casi milagrosamente, volví a ver a Eduardo en su coche descapotable. A pesar de ser de noche llevaba unas gafas de sol. Desesperada, le pedí ayudam que me llevará a casa. Con una cara más que amable aceptó a salvarme la vida.

sábado, 17 de diciembre de 2011

En Ninguna Dirección

¿Y si el tiempo, de verdad
lo pusiera todo en su sitio?
A cada uno de tus amigos
y a cada uno de mis enemigos.
No es muy justo en la ética actual
¿quién dice cual es tu lugar?

He dejado de confiar en el azar
en el destino, las psicologías baratas,
en sentimientos unilaterales.
He acabado por resignarme a la tierra
a los paseos en tardes de invierno
con luces agobiantes,
naranjas, melancólicas,cordobesas.

He asimilado que al final,
solo existe una dirección
que me deja muchas opciones
y que depende de lo que haga, y no.

¿Pero qué dirías si el tiempo,
tan irónicamente caprichoso,
seleccionase una fecha cualquiera,
lejana, incluso insignificante,
y te colocase junto a mí?

martes, 13 de diciembre de 2011

Lyric


Intentó escribir la letra de una canción, pero se perdió en la primera línea:
"Eravamo sbagliati quando pensavamo che tutto sarebbe perfetto"


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