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martes, 24 de septiembre de 2019

Metatexto

Me cuesta mucho escribir en mis periodos de felicidad. Parece que solo la cuerda de la tristeza guía mi manos desde la cruceta de las emociones. Me pregunto si solo sé escribir reproches, amores imposibles. Por qué es un necesidad de terapia para mí. y no un regalo, por ejemplo, para el hombre que duerme a mi lado.

Hace unos meses mi hermana nos regaló, a ella y a mí, un cuaderno enorme y precioso, donde escribirnos la una y la otra. Y nos cuesta horrores escribir. Quizá porque es difícil escribirle a alguien que no seamos nosotras mismas o no sea un desconocido. 

Escribir la tristeza es dual y contradictorio.  La eterniza para el mundo y la borra para ti.

Después de diez año escribiendo en este blog, vuelvo la vista atrás y me pregunto: ¿Es realmente esta la persona que quiero que recuerden? ¿Esta María rota, agitada, melancólica, alterada?


¿Seré capaz de romper los barrotes de mi propio personaje?

viernes, 8 de febrero de 2019

De un saludo me exprimes el alma

Ya te confié una vez el miedo que tenía a que me hicieras daño.

Lo puse en tus brazos mientras me ponía a mí misma en los tuyos, mientras mis lágrimas de puro terror se mezclaban con nuestros primeros besos.

No te importó.

No pienso volver a correr el riesgo.

miércoles, 9 de enero de 2019

Las tonterías que se vinieron conmigo tras la separación

A veces, me recuerdo a ti. Veo esa huella que dejaste en mi personalidad, eso que yo adquirí de ti sin darme cuenta. O tal vez todo aquello que yo ya compartía contigo, pero que solo veía en ti.

Me sorprendo con un sentido del humor que llega de repente, entre la seriedad de los chavales de notable-sobresaliente de clase media de instituto público, esos que leen novelas de utopías y distopías. 

Me veo construida a partir de caídas, de las mías y de los que yo lancé al vacío con total impunidad. Me sé completamente diferente, sostenida por los recuerdos que he ido atesorando e idealizando a lo largo de estos años. Recuerdos que no me pesan y que romantizan a mi personaje.

Es ese personaje el que tiene algún pedacito de ti en su interior, el que gasta una broma boba, pero no evidente. Y entonces te veo a ti con mi diadema blanca puesta en los ojos y una mueca divertida en la boca mientras dices


"Hola, vengo del futuro para traerte un puto detergente"

domingo, 2 de diciembre de 2018

Dejar ir

Otro día proyectado en el futuro que comienza a ser triturado por el presente.

Otra decepción anunciada.

Tengo que aprender a no proyectar ninguno más contigo.

Tengo que dejar vaciarse este cajón de pesares.

domingo, 10 de junio de 2018

¿Qué es una fecha límite?

¿Qué es aprendido y qué es intrínseco?

¿Cuál es la diferencia entre la dignidad y la soberbia?

¿Qué es frustración y qué incertidumbre?

¿Qué separa al amor del respeto?

Una fecha límite en inglés es una deadline, lo que me parece una definición extremadamente precisa. Llegados a la fecha límite, existe la posibilidad de que algo muera, a veces esta posibilidad es una certitud. No importa si sabes o no la existencia de esa deadline, existe igual, basta que alguien pertinente la haya establecido. El efecto de ignorarla es en sí una respuesta negativa a la pregunta que plantea.

Una fecha límite es a la vez terrorífica y tranquilizadora. Ante la fatalidad, sabes que la espera está acotada. Por tanto sabes, de alguna manera, que la dicha no está infinitamente lejos.  No posponer una deadline requiere mucho coraje, quizá el mismo que ser capaz de adelantarla en algunas ocasiones. 

Tengo algunos bucles if en mi cabeza, que no son reprogramables y que adelantarán esta fecha sin lugar a dudas. Cosas que harán estallar la incertidumbre en lágrimas, aunque no sepa si es una reacción aprendida o intrínseca. Y entonces conservaré mi dignidad o mi soberbia, o ambas. Y amaré y respetaré a mí y a los demás desde mi coherencia, porque es lo único que de mí depende.


Si estos bucles no se activan, el momento vendrá dado por el calendario, por la decepción y por la cobardía. Vendrá acompañado de voces que me susurraran en todos los idiomas que conozco:

"Parece que no mereces la pena, la pena real, el sacrificio, la vergüenza. Parece que solo vales para alegrar, siempre que ocupes el lugar fácil y cómodo, muchas veces en la oscuridad."

Y lo aceptaré con una sonrisa, porque el tiempo me lo habrá permitido y porque qué más puedo hacer. Y entregaré la documentación pertinente, que seguramente tendrá errores, porque soy muy despistada.  







lunes, 28 de mayo de 2018

Estudiarse el amor de memoria

Escribir las caricias como si fueran un dictado del colegio, con puntos seguidos, puntos aparte, punto final.

Reescribirlas en casa, porque entran en el examen del lunes.

Poseerlas, vomitarlas, diseccionarlas, agotarlas hasta que pierdan el sentido. Romperlas hasta que sepan a derrota.

Y navegar de nuevo en mi corazón-coraza, mientras espero que resucite mi maestra.

martes, 22 de agosto de 2017

Cuánto te quise

Tengo derecho a atesorar los momentos antiguos, a revivirlos sin pena. Mi alma le sonríe a tu recuerdo, tan inexistente como tu amor por mí. Y no me importa, porque he aprendido a vivir en la integración  que me hace feliz.

Por un lado, mi pasado ya no convive con mi futuro. Ya no me pone una soga al cuello repitiéndome que nada será como antes. Por otro, hago mi pasado parte de mi presente,  parte de mí.  Ya no rechazo los recuerdos felices que me causaban dolor, ni los recuerdos dolorosos que me avergonzaban.

Los recuerdos de mis emociones y mis derrotas no merecen ser olvidados. Teniéndolos conmigo, sin dolor, es como seguiré mi vida.

Y ahora por eso puedo vernos frente a frente en el Automático, mirándonos a los ojos, cogiéndonos de la mano por encima de una mesa que han cambiado de sitio.  Por eso ahora puedo cerrar los ojos y sentirme abrumada por el escalofrío que tus ojos me causaban al contemplarme. Y sonrío, porque lo puedo sentir real.

Te puedo sentir inmortal e infinito en ese momento de mi memoria.

viernes, 28 de julio de 2017

Sigamos así

Me alegra comprobar que los años no borran nuestra manera de sonreírnos, cuando lo hacemos los dos.

Te independizas, por unos segundos, de los perfumes, de los desplantes, de mis fracasos y mis errores.

Y quieres ser puro. 
Y yo te lo acepto. 

Porque puedo apreciarte de forma serena y eso no me duele.  

domingo, 9 de abril de 2017

Quiero irme

¿Qué me ata al hilo que cuelga del techo? Creo que estaba equivocada, y que no sabía enfocar dónde estaba mi sensación de libertad. Quiero tener la sensación de estar en ese árbol con ramificaciones infinitas en cada nivel. ¿No es eso la vida? 

¿Quién me está talando las ramas de abajo y por qué debería importarme?

martes, 27 de diciembre de 2016

Volveré a escribir en papel

     Iba a escribir un millón de cosas en un cuaderno. Pero al final no tuve tiempo, ni ganas. Iba a escribir que escribía en las mesas de los bares para después no escribir en ningún sentido. Iba a contar las teclas de mi voluntad, de ver pasar a las personas como en un escaparate de temporada. Iba a deshilar mis sueños, pero ya se me han olvidado. 

     No te pedí escribir, ni tú me pediste que escribiera, y mi cuaderno de bitácora sigue vacío, esperando que el papel clarifique una historia digna de fundirse con tinta de verdad. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Me encantaba la política

Ya puedo volver a leer el periódico sin odiarlo, sin meta-meta-meta-odiarlo.

Cuando pueda volver a ver la Sexta de seis a diez, por fin seré libre.

lunes, 31 de octubre de 2016

No quiero saber nada

Iba a pedirte que me aclarases mis dudas, pero tuve miedo. Entonces quise escribirte que no quería saber nada, pero cerré la ventana. Y ahora he vuelto, he escrito en abierto, y no sé qué estoy haciendo.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Estandarizador minimal (automático)

Vamos, resulta evidente todo lo que tienes que desenmarañar.

¿No lo ves? Es casi la palabra trivial.

Venga, prácticamente no te queda ningún generador.

Simplemente, la curva era de goma, volvió a su posición original haciendo movimientos positivos.

Tú ya no tienes que hacer nada.

sábado, 27 de agosto de 2016

Un grupo que odio, por transitividad, me ha robado este título.

     A veces siento que voy a explotar, que me van a salir palabras de todos los entresijos de mi cuerpo. Me agarro al tronco de un árbol de la alameda, junto al cine de verano. En su tronco vivían las hormigas. Abrazo ese tronco con desesperación, como si de un momento a otro me fuera a hacer subir mágicamente hasta la copa, como si las hormigas fueran a comerse las palabras que llevo dentro.


      Arden, me queman y me oprimen el vientre, el pecho, la garganta. Quiero vomitarlas, pero odio vomitar. Hay una barrera de consciencia. Yo lo intento, te lo juro, pero me siento enfermar en mi proyecto de tener la mente limpia. Quizás solo sea síndrome de abstinencia. 

        

miércoles, 10 de agosto de 2016

Simplemente gracias

     Gracias por recordarme que la vida se hizo a sí misma, por no maquillar las cicatrices. Por dejarlas ahí, escondidas pero visibles desde el ángulo adecuado. Te agradezco no dejarme sobrescribir en las páginas en las que escribiría lo mismo y obligarme a relatar finales diferentes en los que puedo agarrarme al borde del precipicio. 

     Ya sé que poco se puede hacer contra y con la razón empírica. Nada. No se puede hacer nada. Que simplemente se asume, se toma, se usa y la dejas que te apuñale suavemente, que te acaricie hasta destrozarte.  

Que no se justifica, 
que no se presupone,
que no se insiste, 
que no se ignora,
que solo no se traiciona a uno mismo.
sino que se sigue hacia delante,
como Beppo, el barrendero de Momo,
que solo barría el trocito de calle que tenía delante.  

lunes, 8 de agosto de 2016

Remolino meditadísimo en detrimento de mis recuerdos.

Puedo hacerlo,
pero no me pidas que te escuche, porque solo te voy a poder oír.
Puedo dejarlo,
pero no me pidas que te agarre, ni siquiera te voy a poder tocar.
Puedo tocarte.
pero en realidad ya no te tocaré, serás un artista.

Lo farò,
e sarai un'altro rumore fuori della mia testa.
Lascerò tutto andare via,
e la mia anima non ti toccherà più.
Potrò toccarti,
ma tocca a te decidere.


Je pense d'avoir écouté ta musique la dernière fois.

I've always found amazing my ability to change, to forget, to learn to not learn. It's like a magic which transforms my sad feelings into a kind of wonderful dust, covering my emotional memories. 

J'avais dit femme terrible. Él habría dicho chica guay. Un'altro forse tesoro. You say a lot. 

lunes, 20 de junio de 2016

Moldeando un barro oscuro y gaseoso.

Hay personas de las que lo recuerdo todo, hasta lo malo, porque soltamos la cuerda que nos unía.

Hay otras de las que tengo que convencerme de que la cuerda hace mucho que se difuminó en el tiempo, en Madrid o en Sevilla, justo cuando yo llegaba.

Pero tú pusiste un anzuelo en mi extremo, me lo clavaste en la mano y tiraste hasta que se me resquebrajó. Nadie quiere recordar eso.

Te voy a recordar como un niño vulnerable, corriendo sofocado.
Me quiero acordar de ti como redondito,
incómodo y vergonzoso.
Vas a ser unos puños cerrados luchando por dar pasitos cortos,
entre patéticos y enternecedores.

Eso quiero que seas en mi memoria, ya que es el único recuerdo que no me angustia, que no me hace sentir nostálgica. Es la única imagen que tengo tuya que no me hace sentir engañada, en la que no me siento bajo tu dominio de macho alfa tan penoso.  Es lo único que me hace sonreír y sentir algo de cariño por tu sombra.

viernes, 7 de agosto de 2015

Balanza inexacta

  Ya vendrá. Llegarán las ruinas de mi existencia al enclave de la animación. Llevaré mi mochila sin saber qué tengo dentro o a quién pertenece, si acaso no me perteneciese.

     Continuarás en resistencia contra la espuma del derrumbamiento, que quizás sea cada vez más transparente, pero no menos fuerte.

      Ya se irán. Y las incertidumbres darán paso a la determinación. A alguna.

viernes, 22 de mayo de 2015

Me condenas a un juicio eterno

     Cuanto  menos tenga que ver contigo mejor. Todo lo que te rodea me hunde. Tú me hundes. No sé si inconsciente o consciente quieres que me avergüence de lo que soy, que "mejore", que sea mejor persona. Y en cada palabra nos matas un poquito más. Estoy harta de estar atada, toda la vida atada a alguien que no le gusto, que me detesta, con la que tengo que medir mis palabras, pero a la que también le molesta que las mida.

    No sé que esperas de mí. ¿Que sea como tú? Solo quieres que sea como yo, pero a la vez no. Estás por encima de mis sentimientos, eso ya me lo has dejado claro. Ojalá pudiera romperte, pero rompo otras cosas, como notas estúpidas. Ojalá pudieras meterte dentro de mí y sentir todo el daño que me haces.

    Creo que compartimos el deseo de haber nacido en sitios distintos. Y creo que, como a tantas otras personas, solo quiero a una parte de ti que se proyecta en una sombra del pasado. Y de tanto no quererme por como soy, callas mi voz y mis canciones, y me convierto en un robot patético. Así que muchas gracias.

domingo, 12 de abril de 2015

Carta de suicidio

   No hay nada peor que que una Idea se apodere de tu mente. He leído que las mujeres nos enganchamos a los recuerdos, y en mi caso es totalmente cierto. Vivimos los recuerdos como realidades, y esperamos que se cumplan todas las promesas que nos hicieron o creímos que nos hacían. 

    Se me está nublando el cerebro intentando salir de esta espiral que no soy más que yo conmigo misma. Tengo que aceptar que he perdido contra mi ego, y contra muchos otros. He perdido y estoy perdida porque no lo quiero reconocer. Me quiero permitir hundirme de manera real. Estoy flotando, tragando cantidades ingentes de agua. Atragantándome de forma intermitente con mis ideas de salir del pantano sin terminar de hacerlo. Y creo que solo hundiéndome, ahogándome de verdad conseguiré renacer.

   Quiero matarme en la metáfora, destrozarme la vanidad. Aceptar mis fracasos y derruirme con las victorias que nunca tuve. Quiero arrastrar la Idea conmigo y dejarla en el fango, que sea parte de mi cadáver, que se pudra, que te pudra, que nunca pueda salir de ahí. Y que si vengas ya no te conozca, ni tú a mí.

    Esta mañana quería ser ceniza de nuevo. Pero recordé que mi patetismo me había hecho ya hundirlas en otro barro. Y ya no conseguía calmarme pensando en la magnitud de lo que perdí una vez, ya no sentía dolor. Yo sabía porqué era: pude desprenderme de toda mi ropa y bucear hasta la extenuación. Me arrastré como una serpiente y lo perdí todo. Entonces, cuando hube de verme tan desvalida, pude volver a crecer. 

   Antes me sumergía en sus recuerdos para sufrir de otra manera, para sufrir de la manera más profunda que conocía. Más valía ese dolor que cualquier otro nuevo. Pero ahora que no tengo ese recurso solo me queda volver a pasar por lo mismo. De una microforma, por supuesto. Así que, lo siento, voy a asesinar a dos o tres neuronas y apuñalarme el alma para invalidar mis emociones.

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