El Parque de María Luisa se había quedado oscuro. Nos miramos a los ojos, la chica rubia y yo, y empezamos a contarnos bromas. Bromas que nos habían hecho, que no son divertidas cuando la experimentas.
- Que dice este que me quiere.
- Pues a mí me ama.
- Pues a mí me adora.
- Pues conmigo se viene a vivir el sábado.
- Pues el sábado nos vamos a la playa.
Nos volvimos a mirar, muy serias y estallamos en carcacajadas. Nos abrazamos y cada una tomó un camino diferente.
Oye, ten mucha suerte. Ojalá seas tan feliz y libre como en mi sueño.
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lunes, 18 de marzo de 2019
sábado, 16 de junio de 2018
Lo que cambia y lo que persiste
- ¿No quieres ser famoso?
- Jesucristo es la persona más famosa del mundo y probablemente no se pareció en nada a la imagen que tenemos de él.
- Jesucristo es la persona más famosa del mundo y probablemente no se pareció en nada a la imagen que tenemos de él.
Estábamos sentados de espaldas al Guadaquivir cordobés, el que se entremezcla con la maleza, el que no es navegable, el de los molinos rotos, el del agua marrón y turbia, el de la mezquita y el que siempre está "pabajo". Yo estaba mirando a la esquina de un restaurante y pensaba que tenías razón. Y sigues teniendo razón.
Aunque siga intentando olvidarte, olvidar en general, persistes como los puentes romanos, como persisten las piedras de aquellos bancos. Qué triste se me hace tu fama, qué diferente eres de todo aquello que recuerdo. Y cuánto me costó asumir que solo has de existir en mis sueños, en forma de paraíso de veinte segundos o de pesadilla para toda la vida, en la que tú y tu pareja me mostráis un anillo de casados en el dedo anular, en la que yo intento ser feliz y natural y acabo estallando en lágrimas y desesperación.
La pérdida.
La disociación.
El desapego.
Saber qué es potencialmente real y qué no lo es. Recabar, rescatar la fuerza del recuerdo del sufrimiento para poder vivir en paz. Aceptar que en mi vida, la realidad se hace sueño, y a guardarlos en el lugar que les corresponde, en mi cabeza y en palabras que aplastan y aglutinan tu esencia.
Sé mi sueño y sé mi realidad.
Y tú quieres realidad sin mi sueño.
Y yo prefiero los sueños (con o sin realidad).
Y tú no puedes entrar en mis sueños sino a través de mi realidad.
Sabes bien que hablo de esos sueños atemporales, los que persisten, como los veranos de Sevilla, mientras enfrentamos el miedo al cambio de realidad.
Pensado (o soñado) por
María
a
sábado, junio 16, 2018
viernes, 1 de junio de 2018
Nunca soy suficiente
27 de enero de 2017
Te quise tanto que mis sueños no te olvidan, que aún me duele tu rechazo, aunque sea una rechazo camuflado de paternalismo.
Tengo tus expresiones, tu esencia, tus modos taladrados en el cráneo, de adentro hacia afuera. Y es que, aunque duermas con otras mujeres tengo la certeza de que sigues lleno de sentimientos que te acuchillan.
En mis sueños voy a tu rescate, a susurrarte al oído palabras de ánimo que malinterpretas para ridiculizarme, para darte la oportunidad de rechazarme una vez más, para crearme otra certeza: Que no he sido la que más te ha amado, ni a la que más has querido.
Te quise tanto que mis sueños no te olvidan, que aún me duele tu rechazo, aunque sea una rechazo camuflado de paternalismo.
Tengo tus expresiones, tu esencia, tus modos taladrados en el cráneo, de adentro hacia afuera. Y es que, aunque duermas con otras mujeres tengo la certeza de que sigues lleno de sentimientos que te acuchillan.
En mis sueños voy a tu rescate, a susurrarte al oído palabras de ánimo que malinterpretas para ridiculizarme, para darte la oportunidad de rechazarme una vez más, para crearme otra certeza: Que no he sido la que más te ha amado, ni a la que más has querido.
Pensado (o soñado) por
María C.C.
a
viernes, junio 01, 2018
lunes, 22 de enero de 2018
Los cuadraditos de la acera rompieron el motor
Lourdes llevaba ya como quince hijos en su haber y a estas alturas de la película no le importaba para nada experimentar. Así que allí estaba su bebé de dos meses en aquel dispositivo de movimiento autónomo. En la casa funcionaba bien, más o menos como el robot de limpieza, pero en la calle la cosa se complicaba. La chiquilla estuvo al borde de caerse en dos o tres arriates.
Mientras tanto, la otra parte de la familia había ido al local de videojuegos, con los cedés debajo del brazo. No pensaron que las videoconsolas no eran compatibles y, tras pelearse un buen rato con el dueño, optaron por tomarse un chocolate caliente.
No estuvo mal. Al fin y al cabo habían estado en familia.
Pensado (o soñado) por
María C.C.
a
lunes, enero 22, 2018
sábado, 30 de diciembre de 2017
Si te dejo llamarme "Colcita"
Paseaba por la calle Angel de Saavedra y allí estabas, conversando animadamente con mi familia. Junto a ti, una copia mala de ti mismo.
- Es muy parecido al que te envíe. - Le dijiste a mi padre señalando a tu copia.
Quisiste hablar conmigo, separándome del grupo, pero para mí la realidad entrechocaba con la idea de que nunca más habría de encontrarte. Me desmayé.
Desperté en una cama, velada por ti y por tu copia, muda.
- ¿Qué haces aquí? - alcancé a preguntarte.
- Tenía ganas de venir a Córdoba.
- Dime lo que quiero saber.
- Ya no estoy con ella. Puedo ir a cualquier sitio, mañana mismo dejaré Madrid.
Te imaginé conmigo alrededor del mundo y sentí que podría vivir en cualquier parte del mapa.
- Déjame quererte de nuevo.
- Déjame pensarlo.
- Es muy parecido al que te envíe. - Le dijiste a mi padre señalando a tu copia.
Quisiste hablar conmigo, separándome del grupo, pero para mí la realidad entrechocaba con la idea de que nunca más habría de encontrarte. Me desmayé.
Desperté en una cama, velada por ti y por tu copia, muda.
- ¿Qué haces aquí? - alcancé a preguntarte.
- Tenía ganas de venir a Córdoba.
- Dime lo que quiero saber.
- Ya no estoy con ella. Puedo ir a cualquier sitio, mañana mismo dejaré Madrid.
Te imaginé conmigo alrededor del mundo y sentí que podría vivir en cualquier parte del mapa.
- Déjame quererte de nuevo.
- Déjame pensarlo.
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María C.C.
a
sábado, diciembre 30, 2017
miércoles, 4 de octubre de 2017
A veces sonríe, creo
Ayer me preguntaron por ti, como si estuviéramos en tu casa. Y dije que no sabía nada, no quise dar más detalles. Por dentro pensé "a veces sonríe".
Esta noche me crucé contigo en mis sueños, en el supermercado, mientras yo compraba cerezas. Te sonreía todo el cuerpo, y le hacía parecer más relajado, y eso te transformaba el mismo tiempo en más joven y más anciano.
- Te veo, bien, como más feliz.- Te dije con cariño.
- Eso ven todos, pero yo no puedo verme a mí mismo y, por tanto, no soy capaz sentirme de ese modo. - Contestaste impotente.
Reímos en cada esquina del centro comercial, y nunca me trataste mal. Eso me da paz.
Quizás sea verdad que eras un reflejo de mí misma.
Pensado (o soñado) por
María
a
miércoles, octubre 04, 2017
lunes, 18 de septiembre de 2017
Algo que hice mal
Jugábamos a encontrar pistas
por la ciudad rota y cosida
y sus almacenes desangelados.
Sabías que no te pediría perdón,
e ignorabas que quería rozarte
la mejilla, la nariz, lo que tocase.
"De esto va todo,
de que somos millones"
contestaste a mi sorpresa.
Tenías razón y no me pesaba
pero mi boca no usaba palabras
que redimieran o iluminaran.
Me agarré a tu pelo,
me subí a tu boca
y tu sorpresa no apartó mi peso.
No eras mío,
no era tuya,
pero el momento nos pertenecía.
"¿De qué va todo esto?
Esto ya no nos toca"
me dijiste iluminado
o tomándome por loca.
Me dejé caer en tu pecho.
"Perdona, perdona, perdona"
Pensado (o soñado) por
María
a
lunes, septiembre 18, 2017
domingo, 20 de agosto de 2017
Sueño de tu recuerdo caduco y actualizado
El actor me hizo soñar contigo.
Como antes, mi amigo me amaba. Había arriesgado su cordura por mí.
Como hace una década, viniste a quitarme mi vida. Y yo, feliz, me fui contigo. Me fui como la adolescente que dentro de mí siempre aspiro a ser. Trepé por el éxtasis de tu abundante cabello, me sumergí en el zumo de tu media naranja.
Te besé en la cocina. Y entonces, por primera vez, sentí vacío al lado de tu recuerdo. Tus labios me supieron a ceniza congelada. Te amaba, tenía que amarte, por tradición inventada. Y sin embargo, nuestro pasado me estaba robando el destino.
Desperté y me alegré de saberme soltera.
Ojalá siempre te ame, ojalá siempre seamos ceniza.
Ojalá no vuelvan a echar en la tele una peli de Alejo Sauras.
Como antes, mi amigo me amaba. Había arriesgado su cordura por mí.
Como hace una década, viniste a quitarme mi vida. Y yo, feliz, me fui contigo. Me fui como la adolescente que dentro de mí siempre aspiro a ser. Trepé por el éxtasis de tu abundante cabello, me sumergí en el zumo de tu media naranja.
Te besé en la cocina. Y entonces, por primera vez, sentí vacío al lado de tu recuerdo. Tus labios me supieron a ceniza congelada. Te amaba, tenía que amarte, por tradición inventada. Y sin embargo, nuestro pasado me estaba robando el destino.
Desperté y me alegré de saberme soltera.
Ojalá siempre te ame, ojalá siempre seamos ceniza.
Ojalá no vuelvan a echar en la tele una peli de Alejo Sauras.
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María C.C.
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domingo, agosto 20, 2017
viernes, 27 de enero de 2017
Llanto, consuelo y desprecio
Te amaba. Amaba tu ternura, amaba la fragilidad de tu espíritu. Amaba que te hicieras el fuerte escondiendo todo tu sufrimiento. Y, déjame decirlo, adoraba que derrumbaras frente a mí porque soñaba que podría rescatar al niño perdido que había en ti, para darte un nuevo comienzo.
¿Sabes cuál es el problema? Que tú soñabas lo mismo: con tu felicidad y no con la mía. Y yo te amaba, todos saben que lo hacía con fe ciega, como si fueras el terrible dios que amenaza a los judíos. Así fue como me enviaste directa al infierno.
Te quise tanto que mis sueños no te olvidan, que aún me duele tu rechazo, aunque sea un rechazo camuflado de paternalismo. Tengo tus expresiones, tu esencia, tus modos taladrados en el cráneo, de adentro hacia afuera. Y es que, aunque tu cama la calienten mujeres, tengo la certeza de que sigues lleno de sentimientos que te acuchillan.
En mis sueños voy a tu rescate, a susurrarte palabras de ánimo que malinterpretas para ridiculizarme, para darte la oportunidad de rechazarme una vez más, para crearme otra certeza: Que no he sido la que más te ha amado ni a la que más has querido.
Pero el mundo se sigue moviendo bajo mis pies, en cada paso, recordándome la verdadera realidad cambiante. Te quise, y eso me hace a mí misma y a nadie más. Y no lo puedes entender. No comprendes que no te odio, que solo quiero evolución.
Pensado (o soñado) por
María
a
viernes, enero 27, 2017
martes, 17 de enero de 2017
Complejo
Puede ser que mi sueño me indicase que el rechazo por su parte rompió el espacio que ambos suplíamos, cuando nuestra insana balanza de atenciones se vio descompensada. Y es que la balanza ya no solo medía el peso de nuestras carencias, sino también la fuerza con la que las empujábamos hacia abajo.
Pensado (o soñado) por
María
a
martes, enero 17, 2017
domingo, 18 de diciembre de 2016
Lágrimas que no importan
Mi sueño buscaba tus lágrimas en un ir y venir de cafeterías. Pero, siendo consciente de la realidad, igual que dibujó un corazón de piedra rota pendiendo sobre su cabeza, dibujó entre tus manos un proyecto ridículo en el que podrían dormir tus lágrimas para siempre, incluso antes de caer.
Le pedí a mis sueños que dejaran de buscarte nada. Tú te dejabas arrastrar por el río. Yo caminaba, que no nadaba, por la orilla, siempre a contracorriente.
Pensado (o soñado) por
María
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domingo, diciembre 18, 2016
viernes, 14 de octubre de 2016
El dual del sueño de ayer
Esta noche la piedra de mi cabeza se volvió blanda y se revolvió, como queriendo volver a París, como pensando en la tacto de una sudadera vieja. Era un sueño porque las pequeñas piedrecitas nos adoraban, y se alegraban de que las pisáramos de nuevo. Era mentira y por eso me hace mucho más daño que el sueño de ayer.
Pensado (o soñado) por
María
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viernes, octubre 14, 2016
jueves, 13 de octubre de 2016
Restos
Eres medio transparente, ya ni siquiera existes en mis sueños. Eres una voz que se esfuma en un punto lejano. Tú, en el sentido menos estricto de la palabra, te has desvanecido. Sin embargo persisten en algunas de mis noches el desasosiego que me creaste, una sensación horrible que solo experimenté contigo y que espero no asociar a nadie más. Mi ser onírico se sigue arrastrando de vez en cuando como un perro, suplicando por cualquier cosa, a cualquiera que me atraviese congele el corazón con una mirada fría, que me atraviesa el pecho y me ignora.
Pero eso solo es una sensación, no eres tú. Tú ya no eres, tú ya no estás.
Y existes. Y espero que estés bien.
Pensado (o soñado) por
María
a
jueves, octubre 13, 2016
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Nadie tenía ganas de hablar
Azahara estaba contentísima de poder pasar un tiempo en el cortijo, no quería irse de allí. Envidiaba mitad el cortijo y mitad la vida del matemático que allí vivía. No hacía más que repetir sus ventajas. El padre salió en mi busca, para poder enseñarme sus instrumentos musicales. Cuando llegamos al cobertizo, sólo quedaba el esqueleto de un arpa.
"Todo se quemó en el incendio. De hecho, ésta no es nuestra casa. Es la de enfrente. "
Habían pintado el arpa con pintura blanca. Todo era blanco, como el azahar.
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María
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miércoles, septiembre 21, 2016
lunes, 12 de septiembre de 2016
Federico
Federico ya estaba marcado, y con razón. Todavía recordaba aquel laberinto, en el que se había cruzado con una de las gemelas, toda vestidita de blanco. A ella se le cayó una foto, la foto de su primera comunión, y él quedó embelesado. Lo juzgaron de manera imprecisa. Se decía que había perseguido la foto durante años, en su busca, hasta que llegó al enorme salón.
En el salón había un río, que podría ser de chocolate, igual que el barco atracado en él podría ser el de Willy Wonka. Federico subió el puente y miró a todas las señoras que había en el barco, y todas lo miraron a él, embelesadas. No podían dejar de comérselo con la mirada, como si él hubiese absorbido la esencia de aquella estampita. Entonces, las persianas empezaron a cerrarse. Al cabo de unos minutos, un hilo de luz iluminaba los ojos de las señoras, el resto era todo oscuridad.
El barco comenzó a retroceder. Ellas, en su enamoramiento inexplicable, estaban aterrorizadas. Federico se partía de la risa.
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María
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lunes, septiembre 12, 2016
jueves, 1 de septiembre de 2016
El pasillito efectivo
Mis sueños te han purificado. He ido a Micenas a revisar un examen. El trato ha sido increíblemente cordial, tan correcto que todos los que lo presenciaron quedaron satisfechos.
- Ya podemos irnos, - le dije al rey. - Todo está bien.
- Tienes razón. - constató. - ¡Qué hombre tan agradable!
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María
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jueves, septiembre 01, 2016
miércoles, 17 de agosto de 2016
Uno por ciento
Sobre el papel me dejaste un uno por ciento. No lo podía creer, todo eso para mí. Libre, proporcional, sincero, el último porcentaje de la lista. No me importaban los porcentajes de los demás, ni las cantidades,
A mí desesperación se unió la alegría de que todo lo que me diste era para mí, de que todo lo que me dejaste era de verdad.
Y que nunca te pedí nada.
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María
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miércoles, agosto 17, 2016
domingo, 31 de julio de 2016
Bicicleta quemada
Un día escribo Madrid y por la noche, en mi sueño, me instas sin piedad a que deje de hacer el ridículo. Haces que otros que se llaman como tú se rían de lo patética que soy cuando toco tu reflejo en mi cabeza.
Me siento tan mal, tan injustificable, que me olvido de mi bicicleta, y de mi bolso, que dejé colgado en el manillar. Para cuando me quiero dar cuenta, ya es demasiado tarse para terminarse el helado y salir del museo de los juegos de misterio. A mi bicicleta le falta una rueda y el resto ha sido quemado. De la cartera, solo me han robado el dinero, cincuenta euros.
Me desespera la situación de mi bicicleta, pero ni tú ni tu tocayo me queréis ayudar. Tú sientes entre compasión y rechazo, el otro se regodea en mi sufrimiento.
Mis padres no me cogen el teléfono.
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María
a
domingo, julio 31, 2016
jueves, 7 de julio de 2016
El usurpador en la mezcla
Me desperté por la mañana y descubrí un nuevo correo electrónico en mi bandeja de entrada. Había sido envíado a las dos de la mañana. El mensaje, era corto "¿Salimos a cenar?". Nos citamos a la hora y lugar acordados, de los que no me acuerdo. Había algo extraño, no tenías ni barba ni pelo, te habías afeitado completamente. Tu cara difícilmente podía ser tuya y sin embargo las sensaciones negativas que sentía por todo el cuerpo me confundían.
Fuiste de repente el padre de un amigo de la infancia. Me preguntaste si quería ver a Gonzalo, y te respondí que quería ver a Jesús, al que siempre había tenido un cariño especial. Caminamos por las Setas hasta llegar a la calle Alfaros y allí descendimos al restaurante. Esperamos en el pequeño patio alargado, lleno de enredaderas y alumbrado por farolillos. Cuando estábamos a punto de entrar en la sala de las piedras amarillentas por las paredes, frené en seco:
- Hay un problema contigo.
- Lo entiendo. Es un poco pronto. ¿Es por mi edad?- No, no, nada de eso. Simplemente no eres el hombre con el que yo me había citado.
Ese hombre reconoció que no eras tú. Había leído tu mensaje y había acudido a la cita en tu lugar. Inmediatamente todos los comensales se abalanzaron sobre él y me dijeron que echase a correr. Callejeé a toda velocidad por el casco antiguo hasta que llegué a la plaza, donde una manifestación estaba siendo reprimida por la gendarmería francesa con gases lacrimógenos. Intenté contactarte, pero me había dejado el bolso en el bar.
Cuando volví, ya no quedaba nadie. Cogí mi bolsó, marqué tu número en mi teléfono y me desperté.
Pensado (o soñado) por
María
a
jueves, julio 07, 2016
miércoles, 22 de junio de 2016
Funciona
Nos encontramos de casualidad y decidimos emprender el camino común juntos. Fue una decisión natural. A mitad de trayecto me paré en seco y te cogí la cara con las dos manos. Te acaricié la barba con la derecha y te dije "Ya puedes hacer lo que quieras. No me importa, de verdad." Yo estaba feliz, no podía parar de sonreír. Todas las casas estaban encaladas.
Entonces me tomaste la mano con indiferencia, como haciéndome un favor, queriendo volver a caminar. "No entiendes nada", te dije. Te solté la mano y seguí sola mi camino hacia el picnic del departamento. Ya deberían estar allí, en la plataforma que Christo había montado debajo del puente de Triana.
Pensado (o soñado) por
María
a
miércoles, junio 22, 2016
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