Me gusta secretamente lo de los secretos, porque no sé guardarlos. Me gusta que me vaya la vida en ello, para obligarme a no contarlos. Porque, como todo el mundo sabe que no sé guardarlos, no esperan que los tenga. No me malenterpretes, no soy nada misteriosa, solo disfruto al encadenar una confesión a la punta de mi lengua.
sábado, 5 de noviembre de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Lo más leído
-
Yo que tanto he amado, me veo leyendo vetustos poemas de amor mientras suena una Jam improvisada, un amor que clava sus raíces en mí. ...
-
En estos casi dos años he pensado algunas veces en este blog. He pensado en cerrarlo, en cambiarle el nombre, en archivarlo porque, aunque ...
-
A veces, me recuerdo a ti. Veo esa huella que dejaste en mi personalidad, eso que yo adquirí de ti sin darme cuenta. O tal vez todo aquello...
-
He creado un segundo aquí mismo, bajo tus pies, sobre la mesa para mis amigas. Se destruirá en el segundo siguiente o quizás, c...
-
El Parque de María Luisa se había quedado oscuro. Nos miramos a los ojos, la chica rubia y yo, y empezamos a contarnos bromas. Bromas que no...
-
Me cuesta mucho escribir en mis periodos de felicidad. Parece que solo la cuerda de la tristeza guía mi manos desde la cruceta de las emocio...
-
No te llevas nada porque nunca me diste nada. Tú entraste en mi mundo. Yo te di mi pasado, mis amigos, mis parques de atracciones. Te reg...
-
Lo confieso: "Ole ese Manu de Isla Cristina" Qué quieres que haga si cuando me clavas la mirada se vuerve loco mi pensamie...
-
Te vi salir de mi tren para coger otro a Málaga, te bese levemente, exhausta, en la estación de Sants en Barcelona, recordé tu primer y úl...
-
Sabía que estaba contenta. Pero no sabía que en mi vida adulta describiría en mi cabeza ese día como uno de los más felices de mi vida. ...
1 regalitos:
LLevaba varios noches durmiendo mal, en todas mis pesadillas habia monstruos, cada vez eran mas repulsivos y estaban mas cerca. A veces lograba sortear esos abismos y aparecia en lugares en los que solo estuviera en la infancia. Esos lugares seguian intactos, resplandecientes, con todos sus detalles. Volvi vivir los dias donde viajaba a Madrid ver a mis primos, o parque cerca da pista de tenis: cayera la noche, hacia aire,los aspersores de riego automatico saltaran de repente dibujando semicirculos que se entrelazaban, mi prima Carol y yo corriamos descalzos por la yerba, no me recuerdo de queestabamos asustados, quizas de nuestras sombras de niños que dejabamos atras -el esplendor en la hierba siempre es fugaz-. Solonecesitaba algo de lo que agarrarme, un color, un ruido, un paisaje. Eso era todo lo que me separaba del caos. Salia de mis sueños axudado de ruidos exteriores, asi los golpes del viento contra el tejado me salvaban de un naufragio. Me levantaba de la cama, si era dia abria las ventanas, si era de noche encendia todas las luces.
Publicar un comentario