Me gusta secretamente lo de los secretos, porque no sé guardarlos. Me gusta que me vaya la vida en ello, para obligarme a no contarlos. Porque, como todo el mundo sabe que no sé guardarlos, no esperan que los tenga. No me malenterpretes, no soy nada misteriosa, solo disfruto al encadenar una confesión a la punta de mi lengua.
sábado, 5 de noviembre de 2016
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LLevaba varios noches durmiendo mal, en todas mis pesadillas habia monstruos, cada vez eran mas repulsivos y estaban mas cerca. A veces lograba sortear esos abismos y aparecia en lugares en los que solo estuviera en la infancia. Esos lugares seguian intactos, resplandecientes, con todos sus detalles. Volvi vivir los dias donde viajaba a Madrid ver a mis primos, o parque cerca da pista de tenis: cayera la noche, hacia aire,los aspersores de riego automatico saltaran de repente dibujando semicirculos que se entrelazaban, mi prima Carol y yo corriamos descalzos por la yerba, no me recuerdo de queestabamos asustados, quizas de nuestras sombras de niños que dejabamos atras -el esplendor en la hierba siempre es fugaz-. Solonecesitaba algo de lo que agarrarme, un color, un ruido, un paisaje. Eso era todo lo que me separaba del caos. Salia de mis sueños axudado de ruidos exteriores, asi los golpes del viento contra el tejado me salvaban de un naufragio. Me levantaba de la cama, si era dia abria las ventanas, si era de noche encendia todas las luces.
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