Algo raro estaba pasando el centro de la gran ciudad asiática, todo el mundo estaba corriendo de un lado para otro arbitrariamente. Un chica con un bastón estaba petrificada en equilibrio sobre la barandilla de un balcón. Era de noche, y solo una persona estaba en calma: Un chico rubio de profundos ojos azules estaba apoyado en la pared de ladrillos de un callejón mirando a la japonesa petrificada.
El chico se giró y me miró mientras me dirigía una sonrisa encantadora. Hipnóticamente me acerqué a él. - ¿Qué está pasando?- Le pregunté en un tono casi imperceptible.
- Hay muchas arañas en tu mente.- Me contestó.- Que suave era su piel y que profundos sus ojos claros. ¿Te recuerdo a él, verdad?
"¿A qué se estará refiriendo?" pensé " Es imposible que sea a... ¡No, no! Es imposible ¡No tiene derecho a nombrarlo! ¡Lo mataré!
-Tú no vas a matarme - continuó- , puedo escuchar los pensamientos más profundos de cada persona y mi maestro ha hecho que todas estas personas puedan hacerlo también pero, como ves, enloquecerán de un momento a otro, si no lo han hecho ya. La cuestión es ¿Por qué tu no los escuchas?
Me esforcé al máximo para escuchar alguna voz en vano. Solo el susurro de aquellos labios fríos me calaba el cerebro, traduciéndome instantáneamente mis pensamientos sobre ti. En efecto, esto es un sueño de tu recuerdo pensado.
domingo, 14 de noviembre de 2010
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