jueves, 16 de mayo de 2019

Un poema del 14 de abril

Me posas una mano en la espalda
como si estuviera hecha de magia
como si acunases porcelana asustadiza.
No dilucido la materia de tus dedos
son seguros
quizás tengan miedo
parecen de arte y de ciencia.
Siento que me tocas
pero no me encierras
que me envuelves
pero no me aprietas.
Aún no te conozco,
aunque puede que sí a tus manos,
al respeto, al miedo, a la delicadeza
de instantes que recuerdo
como sueños de adolescente.

lunes, 1 de abril de 2019

La última vez que te vi

Te vi salir de mi tren para coger otro a Málaga,
te bese levemente, exhausta, en la estación de Sants en Barcelona,
recordé tu primer y último "ya te echo de menos", mientras rompía el corazón de otra persona,
te vi despidiéndome con compasión en la puerta de mi casa en Córdoba,
me abracé a ti en Dijon y te di las gracias por hacerme olvidar,
me desperté en Tintes, en Sevilla, y ya no estabas, pero leí tu nota,
te abracé y te dije hasta luego en el aeropuerto de Bérgamo,
te despedí con desenfado en Villafranca de los Barros,
te vi fingir un saludo alegre en Santa Justa, que era un adiós.

Morimos en cada segundo, mutamos de piel y de alma.
Antesalas de funeral, de duelos muy diferentes.

Algunos terribles, que calaron el fondo de mi alma, que me dejaron cicatrices inmensas, con relieve desesperado.
Otros que fueron víctimas del cáncer que carcome el amor poco a poco, de forma que queda paz cuando lo mata.
Y los últimos, las tumbas pequeñas de amores que ni empezaron, con filigrana de pena y de preguntas. Historias que son torbellinos, que se lloran y se guardan el cajón de las tonterías.

Y yo me digo que soy tonta, lista y que hay fortuna en mi mala suerte.

jueves, 28 de marzo de 2019

Marzo 2019 edition

Antes de que te vayas,
Marzo querido, florido,
trufado de historias marchitas.
Marzo de inventarios destejidos,
de asíntotas llenas de ironía.
Deja que te cante una nana
para que duermas
y febrero te despierte
con coplas de carnaval.

Te vas con la tristeza,
de los otros años,
dejándome menos idiota,
mirando a la niña que fui.
Me dejas un poco fuerte
me silbas un poco raro
te acuestas en mis grilletes
recuerdas errores pasado.

Marzo de mis desamores,
que serás el amor de mi vida,
en este marzo me das amigas.
Me das caricias de independencia
si consigo aceptarlas sin miedo.

Descansa, que abril suele ser
descanso de brisa de primavera
en Andalucía, que es mi casa,
que es la madre que muchos anhelan.
Descanso es mi poesía
me duermo sintiéndome certera
quitándome la tontería
y mañana a desayunar avena.

lunes, 18 de marzo de 2019

Tú primera, por favor

El Parque de María Luisa se había quedado oscuro. Nos miramos a los ojos, la chica rubia y yo, y empezamos a contarnos bromas. Bromas que nos habían hecho, que no son divertidas cuando la experimentas.

- Que dice este que me quiere.

- Pues a mí me ama.

- Pues a mí me adora.

- Pues conmigo se viene a vivir el sábado.

- Pues el sábado nos vamos a la playa.

Nos volvimos a mirar, muy serias y estallamos en carcacajadas. Nos abrazamos y cada una tomó un camino diferente.

Oye, ten mucha suerte. Ojalá seas tan feliz y libre como en mi sueño.

domingo, 10 de marzo de 2019

Aprende a mirar a tu cama

Yo era solo un personaje
en una novela escrita por un hombre
yo era rebelde y apasionada
lo justo, para no asustar a un cobarde.

Fui actriz malpagada
aspirante a una pesadilla,
bufona en tu aburrimiento,
culpable si me lo pedías.

Me es difícil ser persona,
deshacerme del rol que me diste,
poner esperanza sobre mi uñas,
columpiarme entre los países.

Míranos en el espejo de los poemas,
que esta soy yo más que nada, dices.
Mírate en el reflejo de mis palabras
que no te reconoces, insistes.

Lee y busca la respuesta vacía
a un pregunta que nunca hiciste.
Busca una señal, un vía,
conecta con algo que no soy,
asimila tus miserias de pacotilla.
Y si sigues jugando a estar triste,
agarra esta triste poesía.

lunes, 25 de febrero de 2019

La vela de la izquierda

El techo de la catedral me resultó agobiante. Había una parte que estaba en obras, igual que mi corazón, igual que mi autoconciencia. Las demás partes estaban atestadas de turistas y las escaleras provocaron que llegara exhausta a los pies de la Madonnina, igual que a tu corazón, si es que alguna vez lo tuviste. 

Miré desde arriba los ríos de personas, hormiguitas a la moda. Miré los edificios, bastante poco inspiradores bajo el atardecer contaminado. Me imaginé el portal que quizás siga obsesionando a uno de tus cadáveres emocionales.  Pensé "quiero que Milán siga siendo un efímero paseo olvidado del año 2014". Aprecié lo gótico del momento, pensé que era una ciudad con un porcentaje suficientemente feo como para guardar solo un paseo mío y tus historias exageradas. 

Ho pensato che forse sono troppo diversa alla persona che ero prima. Ho pensato che forse non mi piace così tanto parlare italiano. Ho pensato che è una lingua del mio passato con la quale non arrivo più a descrivermi.

"Poverina lei!" ho pensato a gridare da quel tetto. 

Al entrar en la catedral busqué el techo sin remedio, como queriendo atravesarlo con la mirada. Busqué durante unos 15 minutos algo extraordinario, una señal, una respuesta, una conexión con el pasado.

Entonces cometí un último acto romántico. Encendí una velita. Una que no fuera para rezar por nadie. Un arrebato de santería para purgar el lugar de tus pecados. Una luz ínfima para sentirme unida a aquella chica de los portales, a la que huyó de aquel doctorado, a la del corazón roto y recompuesto mil y una veces, a la que dices que estaba loca, a la que seguramente no era tan celosa. 

Una llamita para decirles que las quiero, que no están solas, que no están locas y que no te creo, que no os creo. 

Una velita para que se queme tu recuerdo. 


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