martes, 29 de noviembre de 2016

Ojoh verde verde

    Los ojos verdes de antes de ayer ayer me recordaron otros ojos verdes. Ojos verdes de hace años.

   Ayer recordé una foto en un móvil viejo, una foto perdida en la obsolescencia virtual. Ayer sentí como te cegaba la mirada un flash de una tarde tardía, que era noche por ser invierno. 

   Tenía esa imagen perdida en el cerebro, no recordaba ni que existiese. No me hace falta la foto, porque es increíble la nitidez con la recuerdo tu mirada profunda, a pesar de que tus ojos fueran verdes, tu sonrisa enorme, de chiquillo, y tu piel, casi más blanca que la mía. 

   Creo que fue la misma noche que pasó esto. Recurro a lo que escribí entonces y recuerdo un comentario olvidado. Qué tontería, tu ojos y tu mirada antigua, pero qué nostalgia. Estoy tan loca como las lágrimas que empañan mis ojos normales.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Ojos verdes

     Creo que hay algo de la noche que no puedo comprender. Algo que entendí una vez siendo niña que he olvidado. Una sensación que me taladra el alma cuando escucho

Apoyá en el quicio de la mancebía 
miraba encenderse la noche de mayo

     Me imagino mirando la Alhambra en un situación que ya es imposible vivir. Tiene un trasfondo antiguo, cuando no podías mirar las pantallas. Quizá por eso para mí es mi niñez, porque la revolución tecnológica me pillo casi en pañales, o quizá es que cuando somos niños miramos los paisajes de manera diferente. 

     Hay algo de prohibido en la noche, algo que siento que me han estado escondiendo toda la vida. Eso desaparece cuando se apagan las luces de las casas, las luces naranjas. Por la noche, las luces tenues y calladas me revelan un mensaje infinito de posibilidades, que se esfuman al apagarse. No puede haber ruido, tiene que ser una noche antigua, llena de brisa. Entonces, siento que algo puede pasar, pero se me ha olvidado el qué. Me pregunto si será una historia como la de la prostituta de la mancebía.




viernes, 25 de noviembre de 2016

¿Qué decías de un corazón de piedra?

      Te equivocas cuando dices que tu corazón ya no puede sentir odio. Te equivocas en el "ya", porque el odio no sale del corazón, entra. El odio no lo genera el corazón como no genera moscas la buena comida. El odio es un veneno que se te ofrece en muchas ocasiones, y que tú decides beber. El odio no se siente con el corazón porque el corazón duele, el corazón avanza, y odiar es solo dejarte ir.  
      El corazón es tan bueno que solo puede ser víctima, y nunca verdugo. El corazón puede sentir cosas buenas o estar muerto. Estar muerto y tu alma perdida.  Por eso yo tengo un corazón coraza. 
    

martes, 22 de noviembre de 2016

Estimada quien quiera que seas

      Sólo hay unas palabras que se me venga automáticamente a los labios cuando lo leo. Ya sabes, cuando no puedes reprimir una frase, aunque estés sola. En el texto, lo reconozco. Eso es, ahí está. Siento informarte de lo lascivo en este caso no es un recurso literario. Que lo de lamer está más que relamido, y que lo de tu cuerpo no es más que una excusa para poseerlo, cuando te haga pronunciar lo que tanto desea. No te desea. No es capaz, no son capaces. Eres un objeto tanto en cuerpo como en alma.  Corre antes de que te atrapen todas esas palabras escritas con saliva. 

     Mira que yo no soy nada estrecha, pero hay algo en el sentido de todas esas frases que hacen que solo pueda pensar "¡Qué asco!"

lunes, 21 de noviembre de 2016

Punto de piel de manzana

    Dos recuerdos me han asaltado últimamente. Uno, es del Día de los Difuntos, recién comenzado el milenio, yo no tendría ni diez años. Una tradición americana dice que si el día de Halloween cortas una banda de piel de manzana y la lanzas por encima de tu hombro, la silueta que forme en el suelo será la inicial del nombre de tu amor verdadero. Qué tontería, ¿verdad? Y sin embargo recuerdo perfectamente la letra que formó la mía. Qué gracia, podía ser dos letras, y las dos eran iniciales de nombres representativos. Como lo son justo ahora, en este momento de mi vida. 

   El segundo recuerdo es de hace un año. Volvía loca, en una furgoneta, al peor aeropuerto de Europa. Volvía ansiosa, medio feliz, sin pensar en que la cáscara de la manzana podría ser una vocal, pero desde luego no la tuya. 



   Y una vez descartada esa letra, ¿consonante o vocal? 

viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Me voy ya?

    Sí, porque me pesan tus palabras. Son como arena artificial imposible de compactar, de una terrible densidad. Es un compuesto que se sedimenta en la fondo de mi vida. Son palabras que envenenan, destruyen cualquier buena voluntad que pase por encima. Son arenas movedizas con forma de compasión, encima de cadáveres podridos.

    Se imponen, quieren imponerse en mi carácter,  quieren llevar siempre, siempre, siempre, siempre, siempre, la razón. Por eso tú estás ahí, tirando piedras con forma de gominola en el alma de todos los que te rodean, con tal de sentirte seguro. Ahí estás pensando que eres el centro de mi dolor y victimizándote por serlo y no estar en mi felicidad. Por eso yo estoy aquí, sin comodines, sin salvavidas, siendo consciente del sufrimiento que me has causado (aunque  a ti te venga mejor pensar que es mentira). Aquí estoy, soñando, sin proponerme un objetivo, todas las canciones que me quedan por cantar.

    Vete a desafinar a otra parte con tu espectáculo de siempre. ¿O ahora te vas a dedicar a cuestionar a una persona cada vez más ajena a ti? Y quien no te conozca que te compre.

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