jueves, 19 de marzo de 2015

Frontera

Ayer rememoré una visita a la metáfora y hoy siento que cada día que pasa me deshago más de ella en mi realidad. La estoy destruyendo en un intento por disparar frases congruentes módulo yo misma. Se desintegra buceando entre mis incoherencias, con un movimiento frío en un espasmo de frustración.  Creo que al dejar de creer en ti he olvidado algo que me definía. Pero es que estoy usando cubertería de plástico para engullir cosas que no puedo comprar. 

A destiempo

Era ya tarde, habrían pasado como treinta años, y decidió volver al pasado para decirte cuánto te seguía queriendo. A ti y a ningún otro, a una sola versión de ti, en un solo momento a comienzos de siglo. Fijando la cuarta dimensión esa señora te preguntó una dirección  y pasó de largo. Había aprendido a no tener miedo de tus ojos, pero de tus ojos nuevos.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Quiero estar, pero no puedo ser.

   Mi  propia naturaleza se planta ante mí  esta mañana.  "No me puedes esquivar" me dice pausadamente,  demasiado tranquila, "soy lo único en lo que crees".  Si no hay farsa me derrumbo, si todo se torna verdad estallo.

   Quiero mi mentira de tarde y que al despertar yo decida cuanta realidad tengo entre mis labios. Pero tengo que despedazar la revista de mis sentimientos,  de tus miradas, tachar cada posible doble sentido, ya que así  es como queremos sobrevivir. Ojalá  pudieras prometerme el próximo  segundo y ningún otro en este instante, para decidir sobre el siguiente a tu antojo.

   Estoy tan cansada. Hace tanto que nadie me atraviesa con la mirada, que nadie me ama en el mundo de las ideas. La compañía  de mi naturaleza siempre se ha impuesto a cualquier otra, es tan grande, tan sincera, tan triste, tan divertida. Y todo el que la ve pasa de largo, confundiéndola con cualquier otra cosa, prejuzgándola como si todas fueran iguales.

   No lo son, yo no estoy adulterada con miedo, yo sé lo que siento en este segundo y no me avergüenza reconocerlo.  Pero no te lo voy a decir porque en un minuto la nada engullirá todo a su paso y me prepararé  para volver a las matemáticas de mi rutina.

sábado, 14 de marzo de 2015

Estás y no.

Resuena en la tercera planta,
de un edificio sin cimientos,
que hablas sin tu garganta
contando miles de cuentos.
Historias que yo escucho
de las que nunca tuve recuerdos
matándome, que no es mucho,
por verte soñar despierto.
Ilusa, me juego las cartas,
con cada baraja que encuentro.
¿Qué haces? Susurra cansada
una voz, ya no tan adentro.

Ya nada de esto es tragedia
lo sé, lo pienso, lo siento,
y conexiones escondidas
trafican con sudor, química y miedo.
Se me están escapando los sueños
por los poros de mis dedos.
No busco, solo aspiro,
a ser libre de este infierno.
¿Qué quieres? ¿Jugar conmigo?
hace tiempo que ya no juego.

viernes, 6 de marzo de 2015

Estancada en el tiempo

No entiendo el tiempo de las entrañas. Se me hace raro, demasiado poco correlativo. Salta hacia atrás y adelante, buscando un hueco de amor en el pasado, aferrándose a cualquier deseo del presente, olvidando cada atisbo de futuro. Todo al mismo tiempo, todo es pena, todo es ansia, todo es vacío.

Agarro ayer y me lo traigo a mañana, y mañana me dice que no es factible. ¿Qué le está pasando al tiempo, que no quiere fluir por dentro? Las agujas del reloj no giran ni en un sentido ni en otro y me doy cuenta de que ya es demasiado tarde para no sentir, porque siempre era demasiado pronto para dejar de hacerlo.

domingo, 1 de marzo de 2015

¿Qué está pasando?

¿Qué  está  pasando? Me pregunto aturullada en cada despertar de esta noche tan calmada. Me está  poseyendo  una idea. Se ha apoderado de mi química y mis recuerdos están transformando las fantasías en pesadillas.

¡Qué poca moral y cuánto egoísmo! Solo temo por mi futuro, por mi sufrimiento, por lo absurdo de esto que me acomete.  Porque no me gusta apostar a un caballo perdedor y apueste al que apueste tengo cierta certeza de que mi caballo va a perder y todos los otros llegarán a la vez a la línea  de meta.

¿Qué me pasa? Ya he aprendido a desistir de las fantasías. Sin embargo, mi mente se resiste a esta malsana enfermiza costumbre, a esta droga de las hormonas del chocolate con leche. Quiero acariciar cada parte de mi racionalidad, y cuando este distraída, arrancármela del cerebro y metérmela en el corazón.

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